En el verano de 2022 llevamos a cabo en Alameda del Valle la III edición de Repara mi Iglesia.
Durante aquellos días trabajamos en distintos espacios de la iglesia y de su entorno.Una parte importante de los trabajos se concentró en el exterior, acondicionando el acceso al templo.
Fueron jornadas de trabajo físico, compartido y paciente, en las que poco a poco fue tomando forma el resultado final.
Acceso al templo








Sacristía






Recuperar para conservar
El proyecto también nos permitió dedicar tiempo a elementos que forman parte de la vida y de la historia de la iglesia. poco ocupamos una parte del tiempo y de nuestros voluntarios a seleccionar y a reparar algunas piezas del Belén. Distintas piezas fueron limpiadas y tratadas cuidadosamente para recuperar su aspecto y contribuir a su conservación. Objetos que muchas veces pasan inadvertidos se convirtieron durante unos días en protagonistas del trabajo.


Mejorar el templo
Trabajar dentro de una iglesia significa también detenerse a mirar.La piedra, las imágenes, la luz y elementos como sus vidrieras nos recuerdan que conservar un edificio es conservar mucho más que sus muros: es cuidar un patrimonio que ha acompañado a generaciones y que queremos transmitir a las siguientes. Sobre el vidrio de la ventana del coro se elaboró una vidriera, con la finalidad de aportar color.





Un trabajo hecho entre todos
Lo más importante fueron las personas .Cada tarea, desde la más pequeña hasta la más exigente, fue posible gracias al tiempo, al esfuerzo y a la ilusión de quienes participaron. Trabajar juntos hizo que aquellos días fueran mucho más que unas jornadas de mantenimiento.
Y al final, una foto de familia. Después de varios días de trabajo quedó una iglesia un poco más cuidada, pero también muchos momentos compartidos.Esta fotografía de grupo resume bien lo que fue Repara mi Iglesia III: personas diferentes reunidas alrededor de un mismo propósito, poniendo sus manos y su tiempo al servicio de la Iglesia y del Señor.


